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La Coctelera

EL PERIODO PRE CERÁMICO O PALEO INDIO

Desde algunos años el Museo Antropológico del Banco Central del Ecuador en Guayaquil, y bajo la dirección de campo de la doctora Karen E. Stothert, viene estudiando un sitio pre cerámico en la península de Santa Elena, que aparte de haberse convertido en el sitio fechado con mayor precisión nos ha dado el cementerio más grande de las Américas de tiempos tan remotos (unos 7.000 a 8.000 años antes del presente), con más de 200 esqueletos humanos y los primeros vestigios de un pequeño cobertizo. La forma de este está trazada en ele suelo por la zanja donde estuvieron enterradas las maderas que una vez formaron su estructura. Las maderas han desaparecido hace milenios, pero queda aún visible la planta casi circular de la cabaña , con una sola abertura hacia el sotavento y a poca distancia de la dicha entrada, una acumulación desechos de cocina, como conchas, etc.

El tamaño reducido de la estructura con un diámetro de 1.70- 2.00m, nos hace pensar que fue una vivienda, o pudo haber sido una cabaña mortuoria, de uso temporal pero de todos modos, es un testimonio arquitectónico.

De acuerdo a la inclinación de la zanja, hoy vacía, pero anteriormente ocupada por los elementos estructurales, la casita debió haber tenido la forma de una colmena. Su reconstrucción teórica no se aparta mayormente de construcciones similares con un diámetro de 2.40m, que ha sido conservadas en el sitio pre cerámico de la costa peruana, en la quebrada de Chilca, aunque de menor antigüedad que las Vegas en el Ecuador.

Esta la más antigua casita hasta hoy descubierta por la arqueología, esta fachada por radio carbón con unos 9.000 años de antigüedad. Una lectura de restos culturales dentro de la cabaña dio una edad de 9.400 años, y otra lectura, tomada con los desperdicios de una fogata cerca de la entrada, los situó en unos 8.900 años antes del presente. Hasta el momento estas fechas son las únicas que tenemos en el Ecuador y las más antiguas en América, de una habitación internacionalmente construida por los habitantes precolombinos.

En la Fase Precerámica, Las Vegas, Chobshi, Cubilán y El Inga constituyen el génesis de este período, que se inició al final de la última glaciación y se extendió hasta el año 4200 a. C., y cuya presencia se refleja en los restos óseos y en una gran cantidad de puntas de flecha fabricadas generalmente de obsidiana y basalto; y en variados instrumentos cortadores y raspadores elaborados con los mismos materiales.

Las Vegas es la estación préceramica de la costa ecuatoriana que ha sido más estudiada por los investigadores. El hombre de Las Vegas utilizó la madera para la elaboración de implementos de caza como jabalinas y lanzas; con afiladas tiras de caña fabricó cuchillos, y elaboró implementos de labranza utilizando grandes caracolas marinas. Las muestras más importantes de esta cultura lo determina el entierro llamado "Los Amantes de Sumpa".

DESARROLLO FORMATIVO

El periodo formativo corresponde a la etapa entre los años 4.000-300 a.c. Hacia el cuarto milenio antes de nuestra era se produce un nuevo estilo de vida marcado por la producción de alimentos, es decir, ya no solo se da la apropiación directa de los bienes que brinda la naturaleza, sino que hay una actividad agrícola que posibilita la consecución de alimentos de una manera estable, diversificada y en mayor volumen.

Durante este periodo se inicia, en el área andina y más precisamente en el Ecuador una forma de intercambio que posteriormente llegara a complejizarse en un sistema de comercio entre los pueblos Andinos y Mesoamericanos. En este intercambio a larga distancia jugó un papel muy importante la bivalva Spondylus princeps , considerada símbolo de fertilidad por cuanto está asociada a la feminidad y a la lluvia, ambos elementos necesarios para la reproducción de seres humanos y plantas. Por ello, el ceremonialismo va adquiriendo, poco a poco, mayor preponderancia con respecto a ritos agrarios y de fertilidad, en los que la importancia de la mujer se destaca como elemento de maternidad y filiación. Las culturas más representativas de este periodo en cuanto a centros ceremoniales y arquitectura son: Valdivia con Real Alto, Chorrera y Cañaris (Puñay).

Valdivia

El hallazgo de un complejo urbano prehispánico en 1971 por el arqueólogo ecuatoriano Jorge Marcos, en Real Alto, a 112 kilómetros de Guayaquil, en el ala sur de la península de Santa Elena, permitió identificar uno de los asentamientos más antiguos del continente americano (3.500 a. C.).

Una concentración de 80 a 100 viviendas ordenadas alrededor de una plaza central cuyo centro está cortada por dos montículos de tierra. Las moradas tenían forma elíptica de 12 m. de largo por 8 m. de ancho, en cuyos costados se colocaban surcos para la siembra.

Su economía combinó la agricultura con los recursos del mar. En esta época apareció la artesanía del tejido con uso del telar, el trabajo en concha y la escultura en arcilla.

El sitio permitió identificar el proceso del asentamiento, de una población de 50 a 60 personas, en una fase inicial, a 1.500 habitantes, en una posterior, con el perfeccionamiento de servicios comunales: 150 pozos subterráneos para reserva agrícola, construcción de viviendas mayores en el fondo de la herradura, que podrían ser sitios de reunión.

En las fases medias y tardías de la cultura Valdivia, se convirtió en un Recinto Ceremonial de importancia regional.

Estudios arqueológicos han revelado que el lugar estuvo habitado por grupos humanos que pertenecieron a las culturas Valdivia, Machallilla, Guangala, y Manteño-Huancavilca.

LAS TOLAS

Uno de los rasgos arqueológicos de mayor dispersión en la geografía ecuatoriana son los montículos artificiales de tierra y cangagua (piedras finas de origen volcánico), conocidos con el nombre de tolas.

Estas construcciones han sido registradas por la arqueología moderna en la amazonia, en la sierra y en la planicie costanera.

Los montículos pertenecen a diferentes épocas y filiaciones culturales, siendo los más antiguos aquellos descubiertos en Real Alto.

Los datos de investigación los identifican como montículos de uso ceremonial, y muy probablemente es la función más recurrente a lo largo de la historia aborigen prehispánica. Esta tradición cultural constituye un ejemplo de arquitectura sencilla, que evidencia la práctica de formas de organización social con diferentes grados de evolución.

Inicialmente, las sociedades tribales de la época formativa construyeron montículos en medio de una plaza, como espacios de práctica de ritos a la tierra y a los antepasados

Chorrera

(1000-100ac) La cultura Chorrera, no se han establecido fases temporales, pero se pueden distinguir algunas variantes regionales, las cuales parecen corresponder a diferentes grupos étnicos relacionados culturalmente, es decir, que una serie de manifestaciones culturales fueron compartidas por distintos grupos humanos.

Esto se debió básicamente a la consolidación de prestigiosos centros de culto, cuyos rituales atrajeron a fieles de una extensa región geográfica; alrededor de ellos se formaron amplias alianzas intracomunales. A su vez, ello provocó la intensificación exóticas de uso religioso o suntuario, lo cual llevó a la conformación de élites de sacerdote - chamanes y de comerciantes, que adquirieron jerarquía social y poder económico a través de control del ceremonial religioso y de los réditos de la comercialización de mercados costosas de gran demanda.

Los ritos asociados al Spondylus avanzaron en adionamérica, aparentemente, de la mano de la agricultura del maíz, llegando, de esta manera, a establecerse la díada mullo -pututo en el arte Chavín.

La infraestructura relacionada con el movimiento de tierras fueron las albarradas. Eran construidas en terrenos en los que se concentraba el agua lluvia, en donde excavaban hasta obtener depresiones que permitían la acumulación de agua y con la tierra extraída formaban muros de contención. En realidad, se trataba de reservorios que permitían almacenar agua lluvia durante un invierno, para utilizarla en los tiempos de sequía. De las albarradas extraían agua para los sembríos y, en algunos casos, criaban peces; mientras que en las orillas de reservorio, aprovechando la humedad de terreno, hacían sembríos.

Para que en época de Chorrera ya se habría construido la mitad de los campos de camellones y la mayoría de las albarradas que se encuentran en la baja cuenca del Guayas en la zona litoral, respectivamente.

Estas obras de infraestructura dan cuenta de una sociedad fuertemente jerarquizada y con marcadas especializaciones ocupacionales, en la que el sustento alimenticio esta ya resuelto, pues unas personas se dedicaban exclusivamente a la tarea agrícola mientras otras podían ocupar su tiempo - pero ya de una manera institucionalizada - en la realización de otro tipo de actividades, entre las que destacan las artes plásticas y lo ideológico.

Puñay

El Puñay es el monte que se levanta solitario en medio del gran valle de Piñancay. Presenta atardeceres brillantes, acompañados con los rayos que traspasan la gran llanura del litoral. Los habitantes de Chunchi aseguran que en las noches despejadas pueden observar desde la cima de esta montaña, el resplandecer de las luces de Guayaquil y otras poblaciones de la Costa.

Se asegura que hace 4.657 años, la cima del Puñay fue un centro religioso ceremonial para los cañarís, quienes, al parecer, fueron los encargados de la construcción de una pirámide de siete pisos que le dieron la forma de una guacamaya en alto relieve.

Extensión
Es considerada la pirámide escalonada más larga de la Tierra, con 440 metros, que tiene forma de Guacamaya y que perteneció a la cultura Cañari. Con una altura de 3.245 metros.

Clima
El clima del lugar es frío, sin embargo su temperatura suele variar entre el día y la noche. Temperatura promedio 19 ºC.

Localización
Ubicación
Se encuentra ubicado al sur del cantón Chunchi, en la vía a la ciudad de Cuenca, pertenece a la parroquia de Llagos.

• Complejo Arquitectónico: Al parecer, la base de este complejo arquitectónico, sería la más grande del país, pues mide 130 m. por 34 m. Ninguna otra pirámide, ni si quiera las de Cochasquí, en Pichincha, igualaría estas dimensiones.

• Pirámide: Las pirámides truncadas que se descubrieron anteriormente serían parte de un gran complejo. Las pirámides son unas de las más grandes del mundo, pues posee 120 metros más de largo que la pirámide de Sipán en Perú. Los materiales en sus taludes son de piedra, arcilla y cal, por lo que le ha permitido soportar la erosión hídrica y eólica.

• Cerro Huacayñan: Grupos de arqueólogo sostienen que esta monumental construcción es el famoso Cerro Huacayñan, que lo buscó González Suárez, es decir, aseguran que se trata del ´´cerro del diluvio´´, donde se supone, se encuentra el origen del pueblo cañari.

• La cima del Cerro Puñay, fue donde la cultura Cañarí levantó un templo ceremonial con forma de Guacamaya, sitio único en el mundo, fue el escenario del "Encuentro Ancestral para el Advenimiento de los Nuevos Tiempos".

Leyendas

La leyenda existente sobre este cerro hace referencia al origen del pueblo Cañarí, el cual se remonta a tiempos inmemoriales y se basa, entre otras tradiciones, en el diluvio universal que todas las culturas señalan en sus respectivas historias sagradas.

Según el mito, en esta región andina solo dos hermanos salvaron sus vidas alcanzando la cima del Huacayñan, (que no sería otro cerro, sino el mismo Puñay), monte sagrado de los cañarís. Allí fueron socorridos en la alimentación por dos guacamayas con rostro de mujer, con quienes después de atraparlas ´´se casaron´´ y procrearon seis hijos: tres varones y tres mujeres. Estos, a su vez se desposaron entre hermanos y poblaron todos estos territorios, generando así la raza cañarí.

DESARROLLO REGIONAL

Abarca un período comprendido entre el 30 a.c. - 40 d.c. Se trata de sociedades de rango estratificadas, en las que se destaca el aspecto político- religioso, reflejado en la concepción de la divinidad que se identifica a través de rasgos característicos o estereotipados de animales míticos como el felino, el caimán, el águila arpía o la serpiente, que representan a las fuerzas de la naturaleza tales como el aire, la tierra y el agua. El aspecto religioso se constituyó en el eje cohesionador que permitió la reproducción de la estructura social basada en una ideología común.

Los centros ceremoniales constituyeron sedes de control para el culto de las divinidades - como el caso de la Tolita y San Isidro - y gozaron de una amplia área de influencia. En ellos, los sacerdotes - chamanes tenían preeminencia, ya que a la vez que imponían una ideología, también se constituían en mediadores entre los Dioses y el pueblo.

Las culturas más representativas de este periodo en cuanto a centros ceremoniales y arquitectura son: Bahía, Jama- Coaque y La Tolita.

Bahía

(500 a.c.-650 a.c.) La balsa era una embarcación constituida por una plataforma compuesta por un número variable (entre cinco y ocho, usualmente) de grandes troncos atados un junto a otro; en la parte trasera o popa, los troncos están cortados al ras, pero en la delantera o proa eran de longitud diferente, generalmente con el más largo en el centro. Sobre ese piso iba una pequeña plataforma algo elevada para evitar que se mojase las mercancías. Podía existir también una pequeña caseta o enramada para proteger a hombres y mercancías de la lluvia y el sol. La balsa incorporó complejos sistemas de propulsión y gobierno, que incluían velas, remos y orzas de deriva. Las velas estaban constituidas por recios tejidos de algodón colocados sobre un par de postes verticales de madera fijados en los troncos de la balsa; permitían utilizar el empuje proporcionado por los vientos. Las orzas eran tablas de madera dura, denominadas guaras, que se introducían entre los troncos que constituían la balsa, aprovechando de este modo el impulso proporcionado pro las corrientes marinas; el número y ubicación de la guaras permitía regular la velocidad y el rumbo (dirección) de la embarcación. Para cambios bruscos de dirección, cuando faltaba el viento o en lugares en donde la fuerza y dirección de las corrientes no fuera la adecuada, se utilizarían los remos.
Con la utilización de balsas fue posible obtener, de una manera más sostenida, productos exóticos procedentes de tierras lejanas, pues los líderes políticos y religiosos dieron gran impulso a la manufactura de bienes de prestigio, especialmente en metal, cerámica y piedras preciosas y semipreciosas. Con estas últimas se elaboraron una serie de adornos personales en jadeíta, turquesa, lapislázuli y cristal de roca, materiales que han sido considerados como un reflejo del poder simbólico que ostentaban las autoridades, supieron controlar la producción de estos artículos lujosos con la finalidad de crear redes de intercambio, garantizado así su posición de rango.
Las numerosas ensenadas o bahías se constituyeron en importantes "puertos" en el tráfico marítimo, como Puerto López, Puerto Cayo, Manta, Jaramijó y, por supuesto, Bahía de Caráquez. Sus pobladores, ubicados generalmente junto a la playa, están constituidos por conjuntos de montículos artificiales y plataformas de tierra, sobre las que levantaron templos y viviendas. En la actual ciudad de Manta, se encontraron plataformas artificiales, de forma rectangular, de poca altura y con una escalinata en uno de sus lados. Estos montículos medían entre 50 y 175 metros de longitud y desde 20 hasta 50 metro de ancho. Las maquetas de cerámica nos brindan información sobre sus viviendas que, posiblemente, serían de madera, de planta rectangular, con techo de paja u hojas de palma, formando dos aguas o en ocasiones formando dos techos superpuestos que dejan una abertura para facilitar la ventilación o salida de humo.

Jama - Coaque

(350 a.c -1532 a.c.) Investigaciones realizadas en San Isidro, ubicado en el valle de río Jama, permitieron reconocer a este sitio como un gran centro ceremonial y administrativo de carácter regional. Su gran tamaño (40 hectáreas), su arquitectura monumental y la alta densidad de sitios satélites, implican la existencia de una sociedad estratificada, con excedentes productivos capaces de sostener una densa población residencial, parte de la cual no estaba ligada directamente a las actividades de subsistencia.

El principal monumento arqueológico en el sitio es un inmenso montículo artificial de forma cuadrangular, de tipo piramidal, que debió estar coronado por un gran templo. El montículo se levanta unos 17 metros sobre la superficie moderna del sitio y mide aproximadamente 100 metros de diámetro; su volumen total ha sido calculado en 88.458 metros cúbicos (Zeidler,1994), confirmado de este modo que San Isidro es el asentamiento más importante del área cultural Jama - Coaque.